FOTO 1: Los enanos le quedaban muy simpáticos. FOTO 2: El circo era su tema favorito. FOTO 3: Aquí una escena del patito feo. FOTO 4:Las casas las dibujaba bellísimas.
RECORDANDO A ADDUARD
By Miguel Ortiz
Mi Primera Impresión
Cuando llegué a trabajar al diario
Clarín, le pregunté al periodista Eugenio Lira Massi, si Adduard
aún estaba vivo. Lira me dijo: “Está súper vivo y es "vaca
sagrada" del diario La Nación”. Un día viernes decidí ir a La
Nación a conocer en vivo al hombre que dibujaba las portadas de la
revista El Cabrito.
Llegué al diario La Nación. En ese
entonces yo tenía 17 años y aún me recordaba de El Cabrito,
revista que junto con El Peneca y Billiken me compraba mi mamá.
Pregunté en porterÍa si estaba Adduard, me preguntaron mi nombre y
profesión para decirle.
“Suba al cuarto piso” me dijo el
portero, subí y al pasillo salió un señor de edad avanzada que me
dijo: “Por aquí, coleguita”. Adduard usaba una cotona color café
palido y le temblaban sus manos tanto que en un momento pensé que no era
Adduard. El se dió cuenta y me dijo: “Coleguita tengo Mal de
Parkinson pero igual dibujo. Yo estudié medicina pero la enfermedad
avanzó tanto que me dediqué a ver cómo dominarla. Ahí es cuando
nace mi afición por el dibujo. Mi familia al ver mi arte que según
ellos era bueno, ofrecí mis servicios en Zig Zag”. Le dije que era
un gran admirador de su trabajo.
Él metió sus manos en una caja y sacó
sesenta ilustraciones suyas y me las regaló. Al ver ese gesto me
emocioné. Coleguita, me dijo: “Espera, qué le parece si vamos al
Bar Nacional, viene Óscar Camino de El Mercurio a buscarme”.
“Sería muy bueno”, le respondí, “he visto los monos de él en
El Mercurio”.
Me Presentó a Coke y Óscar Camino
Le caí super bien a Camino. Vivía a
media cuadra de La Moneda, me invitó muchas veces a almorzar a su
casa. Su señora cocinaba muy bien, Óscar tenía un hobby que para
mí era desconocido: juntaba cajas de fósforos de todo el mundo.
Nos reunimos muchas veces en el Bar
Nacional
Otro día me llamó Adduard. Esa tarde
me presentaría en el Bar Nacional a Coke, tambíen iría Camino.
Coke me invitó varias veces a El Mercurio. Además me junté muchas
veces con mis nuevos colegas a comer empanadas y yo me tomaba una
Coca Cola en vez de vino.
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